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LA INDUSTRIA ALIMENTARIA PONE EL FOCO EN EL BIENESTAR ANIMAL

El bienestar animal es una cuestión que preocupa cada vez más a los consumidores españoles y europeos, que demandan ya no sólo alimentos más sanos y seguros, sino también que la obtención de los mismos se haga a través de prácticas que aseguren una adecuada protección animal. Y es que en esta coyuntura de recuperación económica, el consumidor tiene cada vez más en cuenta otros valores además del precio en su decisión de compra. Aunque el concepto de bienestar animal pueda sonar una nueva moda, lo cierto es que el sector ganadero y la industria alimentaria lleva años trabajando para mejorar las condiciones de vida de los animales de granja. El bienestar animal forma parte de la ética y de los valores específicos de la industria agroalimentaria y está en la línea de arraigar en los estilos de vida de los agricultores y ganaderos, de cambiar social y culturalmente a todos los sectores implicados. 

 

Los aspectos relacionados con el bienestar animal están cobrando cada día más importancia en la sociedad. Según datos del último Eurobarómetro, el 94 por ciento de los consumidores españoles se preocupa por el bienestar de los animales de granja.

La ciencia del bienestar animal es ya parte indispensable del esfuerzo general por mejorar la calidad de los alimentos, y cada vez se percibe un vínculo concreto más evidente entre ese bienestar animal y la seguridad alimentaria. No obstante, el bienestar animal es una cuestión compleja que comprende aspectos científicos, éticos, económicos, culturales y políticos.

La Unión Europea ha adoptado una extensa normativa comunitaria sobre bienestar animal tanto en el ámbito de los animales mantenidos con fines agrícolas como para los animales destinados a la experimentación y otros fines científicos, con un doble objetivo: dar respuesta a las preocupaciones de los ciudadanos sobre la protección de estos animales y establecer normas comunes que aseguren prácticas equitativas entre los operadores económicos implicados.

Aunque hay diversas definiciones de bienestar animal, todas tienen en común la necesidad de evitar el sufrimiento de los animales durante las manipulaciones que el hombre haga con ellos, de brindarles ambientes confortables de modo que puedan gozar de lo que se ha llamado las ‘5 libertades’ definidas por la ICFAW (International Coalition for Animal Welfare): libres de hambre, sed y desnutrición; libres de miedos y angustias; libres de incomodidades físicas o térmicas; libres de dolor, lesiones o enfermedades; y libres para expresar las pautas propias de comportamiento.

Estas ‘5 libertades’ han sido siempre un reto para la industria. Un desafío en sintonía con la creciente demanda y sensibilización ciudadana. El consumidor es cada vez más exigente en este sentido y demanda mayor información, de manera que ha hecho replantear las estrategias comerciales de las diferentes industrias, enfocando el trabajo en hacer más visible y transparente el proceso de producción y replanteando el aprovisionamiento de materia prima.

Con el paso de los años, hemos visto cómo ha ido aumentado la concienciación de la sociedad y de las compañías sobre la producción y el consumo responsable, volviéndose plenamente conscientes de que cualquier animal precisa del respeto y del trato adecuado.

Es en este contexto donde surge el Protocolo Welfare Quality®, un proyecto de investigación de la Unión Europea basado en la integración del bienestar de los animales en la cadena alimentaria, siendo uno de sus objetivos la implantación de un sistema de valoración que otorgue transparencia e información clara al consumidor sobre el manejo de los animales. Se desarrolló un método para evaluar el bienestar animal en la granja, y así poder transmitir esta información desde los ganaderos a través de toda la cadena de producción, hasta llegar a los consumidores mediante cuerpos certificadores.

La certificación de Bienestar Animal de AENOR es la única operando actualmente en España que puede garantizar los requisitos establecidos en Welfare Quality ®, estando los auditores de AENOR autorizados y calificados por la plataforma Welfare Quality ®.

El certificado de Bienestar Animal AENOR Conform, que AENOR ya ha concedido a más de 1.300 instalaciones de diferentes especies (vacuno, porcino y avicultura), nació en 2014, como una iniciativa conjunta de la empresa de control de calidad y el Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentarias (IRTA).

Para su concesión, AENOR realiza una exhaustiva auditoría, mediante la evaluación de 4 principios: buena alimentación, buen alojamiento, buen estado de salud y comportamiento apropiado para las necesidades de la especie. Estos están agrupados en 12 criterios que van desde la ausencia de dolor por el manejo, lesiones o enfermedades; hasta garantizar los movimientos o un adecuado comportamiento de los animales, entre otros.

Según apuntan desde AENOR, “entre otras ventajas, este certificado demuestra la preocupación de la empresa por el cuidado de los animales, expresando un compromiso a largo plazo con las buenas prácticas ganaderas, en sintonía con los actuales valores de la sociedad y las preferencias de los consumidores”.

No obstante, España cuenta con una legislación sobre bienestar animal de obligada observancia en todas las instalaciones, aunque con diferentes criterios en cada Comunidad Autónoma. Se trata de la normativa del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (Mapa), un Código de Protección y Bienestar Animal, cuya última actualización data de septiembre de 2018 y que cuenta con capítulos específicos por especies (terneros, cerdos, conejos, aves de puesta, aves de carne y caballos, entre los de granja). Ésta apunta una serie de requisitos, como el espacio mínimo legal que deben tener las reses, el tiempo máximo que pueden estar estabuladas, la obligación de recibir una alimentación adecuada o acceso a agua fresca. A la normativa obligatoria de bienestar animal se unen los requisitos específicos que exigen las denominaciones de origen e indicaciones geográficas protegidas. Estas exigencias están en general asociadas a la alimentación de los animales y al lugar y características de su crianza, y se incluyen en sus respectivos Pliegos de Condiciones.

El certificado de AENOR va mucho más allá de lo que exige el cumplimiento legal y “ofrece un valor diferencial tanto por su rigor científico como en que las auditorías se basan fundamentalmente en la observación directa del animal”, señala David Verano Cañaveras, Director de Industria Agroalimentaria y Distribución de AENOR.

En cualquier caso, aunque las empresas persiguen la obtención de estos certificados siguiendo criterios de marketing, ya que los consumidores son cada vez más exigentes con estas cuestiones y contar con una etiqueta que certifica el bienestar animal de los animales puede aumentar las ventas, existen otros criterios económicos: tratar mejor a los animales es rentable. Y es que existe una correlación directa con la calidad del producto alimenticio, ya que los productos cárnicos y lácteos provenientes de animales con un mejor bienestar ofrecen una mayor calidad y mejores rendimientos (la calidad de vida de los animales influye en la velocidad a la que crecen, en la presencia de enfermedades y en las características organolépticas de su carne o leche).

La respuesta de la industria

La preocupación por mejorar las condiciones de vida de los animales ha llegado a las granjas de España. El endurecimiento de los criterios de bienestar animal se ve como una contribución a la calidad del producto y a éstos se une, habitualmente otras características como el origen, la tradición, los beneficios medioambientales y la producción orgánica.

Los grandes distribuidores, que son los que marcan la pauta en estas cuestiones ya han empezado a exigir ciertos compromisos a sus proveedores, pero la realidad es que si nos comparamos con el resto de Europa, vamos con retraso.

Así, tomando como ejemplo los datos sobre gallinas enjauladas del Ministerio de Agricultura, Pesca, y Alimentación, en 2016 el 93 por ciento del censo de gallinas ponedoras estaban enjauladas, frente al 7 por ciento que se crían en sistemas alternativos (tanto suelo, como camperas o ecológicas). En estos momentos, a nivel de la UE el censo de gallinas libres de jaula es de media un 44 por ciento, cifra que asciende en países como Alemania, Austria, Holanda o Suecia, con porcentajes superiores al 80 por ciento o incluso muy cercanos al 100%.

No obstante, en los últimos años la producción de huevos en sistemas alternativos en nuestro país mantiene una tendencia alcista, motivada por una mayor demanda del consumo de huevos producidos de manera más sostenible y respetuosa con los animales. Esta demanda por parte de los consumidores está provocando que los grandes distribuidores estén llegando a compromisos sobre el cese de la venta de huevos producidos por gallinas en jaula en el medio plazo. De ahí que cada vez son más las empresas que están transformando sus explotaciones y demandando formación en este sentido para poder cumplir con los requerimientos exigidos por las grandes cadenas de distribución.

Y es que ya son varios los retailers que han anunciado algún plan para reducir, e incluso eliminar por completo, los huevos procedentes de gallinas enjauladas de sus lineales. Lidl ha sido la primera cadena de distribución de España en garantizar, a principios de este año, que el 100% de los huevos que vende en sus tiendas provienen de gallinas criadas libres de jaula, adelantándose en 7 años al consenso del mercado en nuestro país, que baraja el 2025 como fecha límite para la supresión de las jaulas en la cría de este animal. Además, desde principios de 2017, todas sus tortillas están elaboradas a base de huevos de gallinas criadas en suelo.

Por su parte, Mercadona y El Corte Inglés han adelantado la retirada del código 3 a 2023 y 2025, frente al 2025 y 2030 previstos inicialmente; y Auchán Retail y Carrefour cesarán la comercialización de huevos de su marca propia procedentes de gallinas criadas en jaulas en 2025. También Eroski ha anunciado que dejará de vender huevos de gallinas enjauladas en 2024.

Además, dentro de la industria alimentaria, son también muchas las grandes multinacionales que han avanzado su compromiso de proveerse únicamente de huevos de gallinas libres de jaula, como Nestlé, Mondelez, Unilever, Ebro Foods o Kraft, entre otras.

Lo que está claro es que hoy en día, ganaderos, productores y distribuidores se interesan cada vez más por el bienestar animal y la sostenibilidad, y algunos lo consideran parte integrante de las características de calidad de sus productos. En este sentido, uno de los sectores más activos es el lácteo.

Calidad Pascual dio el pistoletazo de salida en junio de este año con la presentación de su certificado AENOR Conform de Bienestar Animal. Esta distinción acredita que sus granjas cuentan con las mejores condiciones de alimentación, alojamiento, salud y comportamiento adecuado de la especie. Según apunta la compañía, “defender el bienestar de las vacas lecheras no es algo nuevo para Calidad Pascual”, quien desde el primer momento situó este concepto como uno de sus ejes estratégicos. El visto bueno para ello se formalizó en apenas tres meses, un tiempo récord que solo se explica atendiendo al Sistema de Gestión, Certificación y Asesoramiento de la empresa, implantado desde décadas, y cuyos objetivos y mantenimiento coinciden en buena parte con las exigencias de este modelo de certificación.

Para Félix Díez Fariza, veterinario y responsable de Bienestar Animal de Calidad Pascual, “tenemos claro que unas vacas bien cuidadas van a producir más y mejor leche, con menos problemas de salud, con mayor eficiencia productiva y con un menor impacto medioambiental. Es por ello que la industria agroalimentaria debería situar la política activa de bienestar animal como uno de los pilares estratégicos, dado que todos estamos de acuerdo en que es indispensable para completar una oferta diferencial en toda la cadena láctea de valor. Los avances son evidentes, y ya encontramos alianzas entre empresas multinacionales de alimentos trabajando en común para incrementar y avanzar en materia de bienestar animal, con el objetivo de desarrollar los estándares más altos de calidad. En definitiva, el bienestar animal ha dejado de ser una tendencia para convertirse en una exigencia de primer nivel, cerrando el círculo de la cualificación industrial del sector”.

Por su parte, Central Lechera Asturiana anunciaba una semana después su sello “Garantía Ganadera”, una certificación emitida por SGS, multinacional especializada en inspección, verificación, análisis y certificación de servicios agrarios y orientada también al bienestar animal.

Mario Peláez, Responsable de Servicios Agrarios de Central Lechera Asturiana SAT, comenta que “este certificado avala nuestro método de trabajo único, como consecuencia del origen cooperativista de esta empresa al ser nuestros ganaderos los propietarios de Central Lechera Asturiana. Esta manera de hacer las cosas está vinculada a garantizar la sostenibilidad de nuestros ganaderos, ofreciendo servicios exclusivos y únicos en España, propósito de Central Lechera Asturiana desde que se fundó en el año 1967”. Además, señala que “este sello es una certificación más amplia que cualquier otra, ya que garantiza la sostenibilidad de las explotaciones a través de programas exclusivos como el de Nutrición para mejorar la calidad de la alimentación del ganado con pastos y materias primas nobles, que se complementa con un programa de Control de Calidad de la Leche, dirigido a mejorar los parámetros de calidad de la leche mediante revisiones de instalaciones y equipamientos y realización de análisis de leche producida en las explotaciones. Nuestros ganaderos también cuentan con un programa de Defensa Sanitaria Ganadera, para luchar contra las enfermedades previstas en la legislación y así convertirse en los máximos garantes de la salud de la cabaña. El Programa de Control Reproductivo y el programa de Gestión de las Explotaciones Ganaderas-TAGEL complementan este sello evidenciando el compromiso de Central Lechera Asturiana para que nuestros ganaderos mejoren el cuidado de su ganado y su calidad de vida».

También Danone, tiene desde hace años un firme compromiso con el cuidado del bienestar animal, ya que según Antoni Bandrés, Director de Leche de Danone España, “entendemos que es la única manera de poder ofrecer a nuestros consumidores unos productos de máxima calidad y así cuidar a la vez tanto de su salud como de la salud de nuestro planeta”.

Su responsabilidad y compromiso con los animales se ve reflejada en la Política de Bienestar Animal de Grupo Danone, publicada en 2016, a partir de la que se elaboró un Protocolo de Evaluación de las explotaciones ganaderas que realizan con la colaboración de dos entidades externas: la organización internacional “Compassion In World Farming” (CIWF) y el centro tecnológico nacional experto en agricultura IRTA. “Con el que analizamos las cinco necesidades básicas que deben estar cubiertas para garantizar el bienestar animal (acceso a agua y comida, alojamiento y confort, salud, ausencia de estrés y capacidad de expresar comportamientos naturales) y desde Danone adquirimos el compromiso de garantizarlas. En esta línea, evaluamos desde 2016 el 100% de las ganaderías con las que colaboramos y trabajamos con ellas para lograr que alcancen nuestros estándares para 2019. Para lograrlo, ponemos a su disposición servicios veterinarios y técnicos de Danone con el objetivo de asesorarles en esta materia y también en cuestiones relacionadas con la calidad y el medioambiente”, señala Antoni Bandrés, quien además añade que “este año 2018 hemos dado un paso más y hemos reafirmado la protección del bienestar animal como un pilar clave en nuestro acercamiento a una agricultura sostenible y estamos trabajando para reforzar nuestras acciones en 2019, siguiendo con nuestra máxima de escuchar a los consumidores y atender así sus demandas e inquietudes. Porque alineados con nuestra visión One Planet, One Health, en Danone pensamos firmemente que no podemos ofrecer alimentos saludables sin un entorno saludable y esto pasa también por nuestras ganaderías. Es un trabajo que hacemos apostando por un modelo de proximidad, un principio desde siempre irrenunciable para nosotros: así comenzamos siendo en aquella Barcelona de principios del siglo XX cuando hace 100 años nació nuestra compañía y así lo estamos haciendo en Danone España hoy”.

En el lado de la distribución, Lidl ha sido el último en mover ficha con un doble certificado para su leche fresca de marca blanca ‘Milbona’: de pastoreo y de bienestar animal, ambos expedidos por AENOR.

Toda la leche fresca que Lidl comercializa en España proviene de más de 100 pequeñas granjas familiares en Galicia, que ya cuentan con esta doble certificación. El director general de compras de Lidl España, Miguel Paradela, asegura que “ser la primera cadena española en ofrecer leche fresca con doble certificación en bienestar animal y pastoreo nos permite avanzar en nuestro objetivo de ser un supermercado cada vez más sostenible. Sostenibilidad a tres niveles: para la vaca, por su bienestar; para el ganadero, por su viabilidad económica; y para el cliente, por su salud. Todo este valor añadido para la sociedad lo ofrecemos sin dejar de ser los más baratos”.

El sello de pastoreo de AENOR garantiza que las vacas pastan en libertad al menos 5 horas al día durante un mínimo de 150 días al año, y se alimentan mayoritariamente de forraje natural. Además, gracias al pastoreo las vacas viven más tiempo que las vacas de producción intensiva.

La industria cárnica tampoco se quiere quedar atrás, y más tras sufrir una crisis de reputación a raíz de un reportaje televisivo emitido a principios de año y que causó gran impacto social por las condiciones en las que aparecieron los animales en algunas explotaciones ganaderas.

Hace tiempo que la industria cárnica acusa en sus estadísticas de venta la nueva cultura del consumo responsable, aquel en el que el comprador tiene en cuenta todo lo que hay detrás de cada producto que lleva a su cesta de la compra. El número de vegetarianos sigue aumentando entre los jóvenes y no es ajena a este fenómeno la creciente sensibilidad hacia el bienestar animal.

La Asociación Nacional de Industrias Cárnicas (ANICE), señala que “durante los últimos años ha producido una demanda social y un gran desarrollo legislativo sobre bienestar animal. Esto ha exigido a la industria cárnica un importante esfuerzo de asimilación de los nuevos requerimientos normativos. Las empresas han ido incluso más allá de esta exigencia, con la certificación voluntaria de su operativa en bienestar animal, lo que es ya una variable integrada en las estrategias de numerosas empresas”.

Así, para Campofrío Frescos el bienestar animal es uno de los pilares fundamentales y estratégicos de la compañía. Según apunta Jesús Maes, Gerente del área de ganadería y proyectos ganaderos de Campofrío Frescos, “nuestra compañía es pionera en Castilla y León, siendo el primer fabricante en esta comunidad en lograr la certificación Bienestar Animal AENOR Conform para porcino en un conjunto de granjas seleccionadas. Este certificado engloba todo el ciclo productivo, desde la explotación ganadera hasta el envasado y etiquetado final del producto, asegurando así el bienestar animal y la trazabilidad hasta el consumidor final. Este modelo de certificación se basa en la observación directa del estado de los animales y de su conducta teniendo en cuenta múltiples parámetros agrupados en 4 principios básicos: buena alimentación, buen alojamiento, buen estado de salud y comportamiento apropiado. Esta certificación se ha unido a la que ya disponíamos para el área de sacrificio”.

Otra de las grandes del sector, ElPozo Alimentación, está implantando el protocolo de 'Bienestar Animal y Bioseguridad' “más ambicioso de España”, según apuntan desde la compañía, que abarca las tres especies con las que trabaja la empresa: porcino, vacuno y ave. El desarrollo de este protocolo implica certificar y auditar en materia de bienestar animal a las más de 4.500 explotaciones ganaderas y 200 proveedores que colaboran con ElPozo. La compañía cuenta con un sistema productivo propio (CIP), que controla todas las fases de la cadena alimentaria, agricultura, ganadería, selección de materias primas, elaboración y servicio al cliente, lo que le permite asegurar la calidad de todos sus productos, más de 1.500 referencias cárnicas.

En cuanto a la distribución, Eroski ha incorporado la certificación en Bienestar Animal en su carne de cerdo Duroc de su marca EROSKI Natur (todos los cerdos provienen de granjas certificadas en Bienestar Animal por AENOR) y más recientemente la doble certificación en Bienestar Animal y Sistema de Cría otorgadas por Certicar, para comercializar el pollo bajo su marca EROSKI Natur.

Hace menos de tres meses Eroski se convirtió también en la primera cadena de distribución de España que supera la auditoría de cadena de custodia de acuicultura certificada GLOBALG.A.P. que acredita que las especies de venta en sus pescaderías procedentes de este tipo de cría se han producido de manera segura y sostenible. Desde entonces Eroski ha comprado 60.000 kilos de dorada, corvina, lubina, rodaballo y salmón con sello GGN (GLOBALG.A.P. Number).

Por su parte, Carrefour que ya decidió el pasado año dejar de comercializar panga en sus centros por motivos medioambientales, a principios de este año lanzaba su pollo campero criado sin tratamientos antibióticos, dentro de la estrategia anunciada por la cadena que tiene como objetivo convertir a la compañía en referente de la transición alimentaria. El pollo campero ha sido criado sin tratamiento antibiótico y con los mejores estándares de bienestar en granjas ubicadas en Galicia y además, se tienen en cuenta aspectos como la vegetación, que ha de ser autóctona o el modelo de ganadería, que tiene que ser tradicional. Asimismo, estas aves tienen salida libre al campo y alimentación 100% vegetal, que incluye un 70% de cereales, de los que un 50% es maíz.

Todas estas iniciativas vienen a mostrar el compromiso ético y de calidad que los fabricantes y distribuidores han adquirido con los consumidores, al tiempo que contribuyen a incrementar el valor del producto y su diferenciación.

No obstante, la proporción de consumidores preocupados por el bienestar animal es mayor que la disponibilidad en el mercado de alimentos producidos de acuerdo con normas de bienestar. Todo esto pone de manifiesto la importancia de un etiquetado correcto de los productos.

Puede leer el artículo completo en el nº 372 de Góndola

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