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EL SECTOR DE ALIMENTACIÓN Y BEBIDAS SUPERA EN 2017 LOS NIVELES DE PRODUCCIÓN ANTERIORES A LA CRISIS

Mercasa ha publicado una nueva edición, correspondiente al año 2018, del Informe sobre Producción, Industria, Distribución y Consumo de Alimentación en España, que se viene realizando con carácter anual desde 1998.

Para la elaboración de estos informes, Mercasa cuenta con la colaboración del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, cuyas estadísticas constituyen el soporte fundamental para el análisis, así como con las Consejerías de Agricultura o equivalentes de las Comunidades Autónomas, la Federación de Industrias de Alimentación y Bebidas (FIAB) y las diferentes asociaciones sectoriales que la componen, y los Consejos Reguladores de las Denominaciones de Origen, Específicas, Indicaciones Geográficas, etc.

Así, la industria de alimentación y bebidas ha consolidado su posición como primer sector industrial con máximos históricos en variables relacionadas con la producción, el empleo y el comercio exterior, conforme a la información que aporta la Federación de Industrias de Alimentación y Bebidas (FIAB) para el año 2017.

Durante este último ejercicio, los tres indicadores de coyuntura del sector industrial (Índice de Producción Industrial, Índice de Entrada de Pedidos a la Industria e Índice de Cifra de Negocios), muestran una situación satisfactoria en la industria de alimentación y bebidas. A lo largo de 2017, las entradas de pedidos han ido perfilando un crecimiento de la actividad muy significativo con un avance anual que ya superan ascensos acumulados de la actividad del 24% con relación al año 2010.

En 2017, la producción nominal de la industria de alimentación y bebidas ascendió a 102.313 millones de euros, lo que supone un incremento del 2,9% respecto a 2016. En términos reales, el sector de alimentación y bebidas muestra un aumento de la producción del 0,8% (89.885 millones de euros, esta cifra permite confirmar la recuperación del sector superando niveles de producción real anteriores a la crisis).

El subsector más importante en la industria de alimentación y bebidas es la industria cárnica, que representa el 23,0%, seguido por la fabricación de bebidas (14,2%), aceites y grasas (11,2%), comidas para animales (9,1%) y productos lácteos (7,8%). Estos cinco sectores suponen casi dos terceras partes de la producción total (su aportación conjunta asciende a 66.771 millones de euros).

Respecto al año anterior, han aumentado su actividad los diez sectores considerados. El incremento más notable se produce en frutas y hortalizas (5,5%), en panadería (4,8%), molinería (4,7%) y otros productos (4,0%).

La subida de precios que ha experimentado la industria de la alimentación durante el año 2017 (1,3%) contrasta con la evolución del conjunto del sector industrial (7,5%). En el caso de la fabricación de bebidas, se ha producido una variación en el índice de precios también del 1,3%.   Por su parte, el IPC de alimentos y bebidas no alcohólicas se ha elevado un 1,7%, una subida similar a la del conjunto de la economía. Esta estabilidad se explica tanto por la ligera elevación en los precios de los 0alimentos elaborados (0,9%) como en las bebidas alcohólicas (0,7%).

Las empresas de la industria de alimentación y fabricación de bebidas en España suponen el 17,9% del total de empresas de la industria manufacturera. En el sector agroalimentario, las empresas activas registradas en 2017 suman un total de 29.018 empresas, el ejercicio se cierra en positivo con la incorporación de 980 empresas vinculadas a la producción de alimentos y bebidas. Al mismo tiempo, en este sector se mantiene la notable dualidad y atomización empresarial puesto que las microempresas (de 1 a 9 asalariados) alcanzan más del 54% del total mientras que las grandes empresas (más de 250 asalariados) no llegan ni al 1%. Frente a la pérdida de 10 empresas de más de 500 empleados en el conjunto de la industria española, el sector alimentario avanza y protagoniza 4 nuevas incorporaciones y, por tanto, el 23,8% de las grandes empresas industriales del país se ubiquen en este sector, un porcentaje que tan solo un año antes se establecía en un 21,5%.

Desde la perspectiva sectorial, las empresas dedicadas a la transformación de pescados son las únicas que disminuyen (-1,6%). Por el contrario, las empresas de lácteos (5,3%), panadería (5,3%), aceites (4,9%) y otros productos (7,0%) han aumentado.

El sector industrial de alimentación y bebidas ocupa en 2017 a casi 429.900 personas sumando, según las estimaciones de FIAB, a un 2,1% más de ocupados a tiempo completo durante el último ejercicio. La trayectoria del volumen de ocupados en el sector de alimentación y bebidas ha sido positivo aunque ha perdido representatividad en el sector industrial y en el conjunto de la economía (supone un 18,7% y un 2,4%, respectivamente). En 2017 la creación de empleo se generaliza, aunque es el sector de la alimentación el que registra una tasa de crecimiento del empleo más elevada (ya representa el 88,5% del total de trabajadores).

El buen comportamiento en el mercado laboral se traduce en un creciente peso del sector de alimentación y bebidas en la industria (representa más de un quinto, 20,9%). Por otra parte, la industria de alimentación y bebidas cuenta con 414.500 afiliados a la Seguridad Social, lo que supone un 20,8% del total de afiliados en la industria manufacturera. Tanto por volumen de actividad como por dimensión empresarial y heterogeneidad de productos, el sector de alimentos y el de bebidas han seguido trayectorias diferenciales en el comportamiento de su empleo, claramente identificadas en las cifras de afiliación. Incluso con un crecimiento del 1,7%, el segmento de las bebidas sigue sin recuperar los niveles previos a la crisis (dista en más de 8.250 trabajadores, tomando como referente al año 2007). La tasa de asalarización en el sector de alimentos y bebidas mantiene su diferencial positivo con respecto al conjunto de la economía y, además, la mayor parte del empleo creado durante los últimos años se ha concentrado en la categoría de asalariados. También en la industria de alimentos y, todavía en mayor medida en el segmento de bebidas, el sesgo hacia el empleo masculino sigue siendo importante; no obstante, en 2017, el crecimiento del empleo femenino ha sido más intenso con un 5,8% frente al 4,9% masculino.

Durante los últimos años, los esfuerzos realizados por la industria para mejorar sus ratios de productividad se han hecho visibles. El avance registrado durante 2017 ha contribuido de forma importante a reducir la brecha tanto con el conjunto de la economía como de la industria (concretamente, un aumento del 1,5% frente al 0,5% y el 0,1%, respectivamente) y, por tanto, se ha logrado superar los referentes del año 2008, generándose un valor por cada puesto de trabajo superior a 58.165 euros.

La calidad, la innovación, el desarrollo de nuevas tecnologías y su aplicación, tanto a procesos como a productos, son las claves del éxito en el comercio exterior para la industria agroalimentaria. En este sentido, el sector de la alimentación y las bebidas ha estado tradicionalmente orientado al mercado exterior, como así lo demuestran sus elevados índices de apertura en términos de exportaciones.

En 2017, las exportaciones de alimentos y bebidas se situaban en 30.650 millones de euros (el 12,4% de las exportaciones de bienes del país), un 9,0% por encima del valor exportado en 2016. Para este mismo ejercicio, las importaciones españolas de productos de la alimentación y bebidas concentran cerca del 7% del total de importaciones de bienes de la economía (ascienden a 22.441 millones de euros, un 9,2% superior a 2016). Como resultado, en 2017, el superávit comercial ha alcanzado un valor de 8.209 millones de euros (un 8,6% superior al del año 2016). Los principales mercados de destino de las exportaciones españolas de alimentos y bebidas son europeos y, fuera de la Unión Europea, destacan Estados Unidos (5,6%), China (4,0%) y Japón (2,7%). En definitiva, la industria alimentaria española se presenta en 2017 como una de las más dinámicas, con perfiles que superan a los valores medios del conjunto de la UE-28.

Los esfuerzos en I+D+i de la industria alimentaria siguen siendo significativos durante los últimos años. En este sector, el porcentaje de gastos en actividades innovadoras sobre su cifra de negocios, alcanza el 1,0%. Con independencia del tamaño empresarial, el número de empresas alimentarias que realizan actividades de I+D ha seguido aumentando, pasando de representar un 50% del total a cerca del 63%, en tan solo 9 años La evolución reciente del número de empresas que realizan actividades de innovación mantiene las actuaciones internas como prioritarias. En cuanto al I+D externo (5,6% de los gastos efectuados), la adquisición de maquinaria, equipos, hardware y software consume la mayor parte del esfuerzo innovador.



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